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Las mujeres y la brecha digital.
Julian Tudor Hart, un médico de familia que prefirió abandonar una brillante carrera académica para dedicar su vida a la atención sanitaria a la población ejerciendo durante más de veinte años en un pequeño pueblo galés, describió la que denominó “Ley de Los Cuidados Inversos”. Es el fenómeno que se produce en casi todos los sistemas de salud: las personas que más utilizaban los servicios acostumbran a ser las que menos los precisan.
Así, los ciudadanos de las clases más altas, más ricos y más educados consumen más recursos que los de las clases más bajas, más pobres y menos formados. Con la aparición de Internet surge además la denominada “brecha digital” que separa los que son capaces de acceder a la información contenida en la red de aquellos que no saben o no disponen del equipamiento. Esta brecha digital puede añadir otro elemento discriminatorio a los factores sociales, económicos y culturales que dificultan el acceso a la salud. Justamente, hace unas semanas el periódico El País publicaba un interesante artículo que comentaba este problema.
El equipo editorial de Forumclínic estamos especialmente preocupados por este fenómeno. Sabemos que Internet y las redes sociales como Twitter y Facebook son ampliamente utilizadas por los más jóvenes, pero son poco empleadas por los mayores, que acostumbran a ser los que más enfermedades crónicas presentan. Sin embargo, nuestros temores se han disipado parcialmente cuando hemos comprobado el perfil de los registrados en los foros de Forumclínic. Son más jóvenes y hay más mujeres de lo que cabría esperar por la epidemiología de las enfermedades crónicas que abordamos. Parece que en el ámbito virtual ocurre algo similar a lo que pasa en el mundo real. Las mujeres siguen siendo el agente de salud de la familia. No sólo cuidan a los mayores y los acompañan al médico, sino que también son las que buscan información en Internet para mejorar la salud de sus parientes.
Los miembros masculinos de las familias, además de agradecer que nuestras esposas y que nuestras hijas ayuden a superar la brecha digital de nuestros mayores, hemos de reconsiderar nuestra actitud. Es preocupante que la progresiva incorporación de la mujer al mercado laboral no se acompañe de un verdadero cambio en el rol del hombre dentro de la familia.