El borracho y la farola
Solemos criticar que la información científica publicada a veces aporta datos contradictorios. Si visitamos, por ejemplo, la web de una conocida marca de leche, observamos que esta empresa demuestra los beneficios sobre la salud cardiovascular de los suplementos con ácidos grasos omega 3 citando un artículo científico aparecido en una revista prestigiosa. Efectivamente el trabajo referido avala los argumentos de los que comercializan la leche suplementada con omega 3. Pero si leemos otra publicación que revisa de forma sistemática todo lo aparecido en el mundo sobre este tema, descubrimos que en realidad, los suplementos de omega 3 no mejoran la mortalidad cardiovascular.
A menudo, en los artículos de opinión científica los autores usan los datos científicos de la misma manera que los borrachos emplean las farolas. Las utilizan para apoyarse en vez de para iluminarse. Citan estudios que acrediten sus tesis, a pesar de que no representen los resultados de la mayoría. Justamente por este motivo se crearon las revisiones sistemáticas. Son un proyecto de investigación que analiza la información publicada. Siguen una metodología rigurosa y explícita que les fuerza a considerar objetivamente todo lo que se ha investigado sobre un determinado tema.
Por este motivo son más fiables que las revisiones narrativas que emplean los resultados de algunos trabajos para ilustrar sus argumentos preconcebidos. Sin embargo, las revisiones sistemáticas tampoco garantizan la veracidad absoluta ya que también tienen limitaciones. Sabemos, por ejemplo que los estudios con resultados positivos tienden a publicarse más que los que aportan conclusiones desfavorables para el promotor del estudio. Para neutralizar este problema se ha creado un registro de ensayos clínicos.
Todos los promotores de estudios están obligados a reportar que realizan un ensayo clínico y deben comunicar los resultados a pesar de que no lleguen a publicarlos. Esta iniciativa ha permitido por ejemplo que recientemente se revisaran todos los estudios publicados y no publicados sobre antidepresivos en Estados Unidos. El análisis ha mostrado, por primera vez que estos medicamentos son de limitada utilidad en los pacientes con depresiones poco severas. Conclusiones que seguramente habían decidido no publicar algunos laboratorios promotores de los estudios consultados. Interpretar la labor científica es una labor compleja, no sólo por la gran cantidad de estudios que aparecen a diario, sino por los aspectos metodológicos que obligan a matizar la interpretación de los resultados.
Los estudios y la realidad
Todos tenemos interes en la realidad, en los resultados reales, en los hechos; pero cada enfermo es diferente. Cómo seres químicos que somos, todos reaccionamos de modo diferente a esta o aquella medicina. Los médicos -salvo algunas excepciones- no nos toman como un todo, pero cada uno solo se interesa por su especialidad, e incluso algunos son conocidos por las medicinas que prescriven...
Evidentemente que esa nueva medida de crear un registro de ensayos clínicos es muy importante, pero sólo si es obligatorio publicar los resultados. De otra forma, para que sirve el registro?
Y otra cosa; el "matizar la interpretación de los resultados" puede ser tan peligrosa como el no publicar resultados. Para esa interpretación contamos con nuestros médicos, aquellos que nos toman como un ser complejo y con un montón de variaciones.