El faro
Atravesamos una época en que las noticias de salud compiten con los éxitos futbolísticos, al menos en Barcelona. En el mundo interesa la pandemia de gripe y en España la liberalización de la venta de la pastilla de anticoncepción postcoital y la nueva ley de plazos para el aborto.
La pandemia, que ha sido especialmente virulenta en Méjico, parece que ha perdido agresividad a medida que ha ido avanzando por el resto del mundo. Después de algunas decisiones exageradas que obedecían al miedo inicial, se ha impuesto la racionalidad. La buena coordinación entre organizaciones internacionales, gobiernos y laboratorios farmacéuticos está permitiendo que se minimice su efecto. Como señalaba un epidemiólogo norteamericano, la pandemia durará el tiempo que permanezca en los medios de comunicación.
Los políticos, conocedores de que la prensa se comporta como un faro que caprichosamente enfoca algunos aspectos de la sociedad, han lanzado precisamente ahora, un debate sobre la liberalización de la pastilla del día después y la modificación de la ley del aborto. La discusión se centra más en los aspectos morales de las medidas que sobre sus consecuencias en la salud. A mi entender, se discute poco sobre la capacidad de la medida para aumentar la inequidad de los ciudadanos o sobre sus consecuencias globales en la salud de la población.
Los que atendemos patologías crónicas deberíamos aprender de estas situaciones. Sería interesante conseguir que el faro se posara más sobre nuestro campo de interés. En caso contrario difícilmente lograremos que el sistema sanitario y la sociedad contribuyan más a mejorar la atención a estos problemas de salud.