¿Que es primero el medicamento o la enfermedad?
La discusión sobre el huevo o la gallina también existe en el mundo sanitario. La sociedad moderna tiende a medicalitzar todas las situaciones vitales, no sólo las enfermedades claramente establecidas. Este uso excesivo de los medicamentos es peligroso, puesto que todos los fármacos tienen riesgo de presentar efectos adversos. Cuando los empleamos innecesariamente nos exponemos a los riesgos de la terapéutica, sin obtener ninguno de sus beneficios.
Encontramos medicamentos para hacer frente a la mayoría de situaciones vitales. Los antidepresivos por ejemplo, inicialmente indicados para las personas que sufrían depresión, fueron expandiendo sus indicaciones. Ahora también se prescriben para el malestar que provocan las situaciones vitales dolorosas como son los problemas familiares, la muerte de una persona querida o las dificultades de la vida laboral. Estados que no nos atrevemos a catalogar como enfermedades sino como “trastornos” adaptativos. Parece que nuestra sociedad, como en la conocida novela d’Aldous Huxley, confía en la farmacología para asegurar la eterna felicidad. Lo mismo ocurre con la menopausia, el envejecimiento o con riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Contamos, por ejemplo con tablas de riesgo cardiovascular que centran nuestro interés en el colesterol, el tabaco o la obesidad, haciéndonos olvidar que estas enfermedades están fuertemente asociadas y de forma independiente con la deprivación social. Si lo ignoramos, sobrevaloramos los riesgo de los ricos y subestimamos el de las clases más desfavorecidas. Corremos el riesgo de querer tratar la pobreza con pastillas para el colesterol.
Profesionales y pacientes debemos tener muy presente las diferencias que existen entre factor de riesgo y enfermedad. Factor de riesgo, es lo que se puede evitar para disminuir la probabilidad de sufrir una enfermedad. Pero no es una condición necesaria ni suficiente para presentar la enfermedad. Es simplemente algo que se asocia estadísticamente con la enfermedad y que evitándolo disminuye la frecuencia de aparición de la enfermedad, pero no la excluye. Incluso muchos profesionales confunden este concepto y consideran erróneamente el factor de riesgo como el agente causal de la enfermedad. Ignoran hechos evidentes, como por ejemplo que el 87% de los pacientes que son fumadores y tienen el colesterol y la tensión arterial elevadas no padecerán ningún infarto de miocardio durante los diez años siguientes. Pese a ser cierto que el infarto de miocardio es más frecuente entre los que fuman y tienen el colesterol y la tensión arterial elevadas.
Forumclínc afronta el reto de ofrecer una información equilibrada, justa y no sesgada sobre las enfermedades y los factores de riesgo para que los pacientes puedan tomar sus propias decisiones, sin caer en la medicalitzación de su vida, ni crear una falsa sensación de seguridad.