Recientemente se ha aprobado el uso en Europa de quetiapina y otros antipsicóticos atípicos como potenciador de un antidepresivo en el caso de no respuesta. Esto nos plantea la duda de cómo un fármaco que justifica su acción antipsicótica por disminuir la funcionalidad de dopamina puede acabar desempeñando un efecto antidepresivo.
La mayoría de los antidepresivos usados hasta la fecha justifican su poder antidepresivo incrementando la función de las monoaminas (serotonina, noradrenalina y dopamina). Vamos a intentar explicar como la quetiapina puede llegar a acabar aumentando la cantidad de serotonina, noradrenalina y dopamina en determinadas áreas cerebrales. Para ello analizaremos las distintas acciones que realiza dicha molécula:
- Antagonismo de los receptores 5-HT2A (un subtipo de receptores de serotonina). Este receptor en situación normal al ser activado por la serotonina lo que hace es disminuir la secreción de dopamina (una neurona segrega serotonina, la serotonina se une al receptor 5-HT2A que está situado en una neurona productora de dopamina y al unirse hace que esa neurona no pueda funcionar, inactiva a la neurona productora de dopamina y como resultado se libera menos dopamina). La quetiapina evita que la serotonina pueda activar ese receptor, por lo tanto evita que la serotonina pueda frenar la liberación de dopamina, como resultado final se incrementa la secreción de dopamina. ¿Y donde encontramos los receptores 5-HT2A? Mayoritariamente en córtex prefrontal y en el hipocampo, áreas muy relacionadas con algunos de los síntomas depresivos.
- Disminución de la densidad de los receptores 5-HT2A. La quetiapina no solo antagoniza los receptores 5-HT2A sino que disminuye la densidad de estos receptores, hace que haya menos, y por lo tanto hace que la serotonina pueda frenar menos la liberación de dopamina, teniendo como resultado de nuevo un incremento de la dopamina.
- Agonismo parcial sobre los receptores 5-HT1A. Este receptor modula los niveles de noradrenalina. Una neurona serotoninérgica libera la serotonina, ésta se une a los receptores 5-HT1A que están situado en neuronas noradrenérgicas provocando aumento de la función de la neurona noradrenérgica segregando más noradrenalina. Como resultado final aumenta la noradrenalina. El incremento de noradrenalina se relaciona con efecto antidepresivo.
- Antagonismo de los receptores 5-HT2C. La quetiapina a través de su derivado norquetiapina (se forma al pasar la quetiapina por el hígado) evita que la serotonina pueda unirse a los receptores 5-HT2C. Estos receptores se encuentran tanto en neuronas noradrenérgicas como dopaminérgicas; al activarse de nuevo lo que hacen es que esas neuronas noradrenérgicas o serotoninérgicas dejen de funcionar. Así, si evitamos que la serotonina se pueda unir a ellos evitamos el efecto freno de la serotonina sobre esas neuronas dopaminérgicas y noradrenérgicas y como resultado final obtenemos aumento de noradrenalina y de dopamina (ambos se relacionan con mejora de la depresión).
- Antagonista de los receptores alfa2-adrenérgicos. Estos receptores los encontramos tanto en neuronas serotoninérgicas como noradrenérgicas. Se activan a través de la noradrenalina. Si se activan hacen que las neuronas en las que están dejen de funcionar, por lo tanto producen al activarse disminución de la serotonina y de la noradrenalia. Al bloquearlos mediante quetiapina lo que se consigue es que no puedan activarse y por lo tanto no puedan bloquear la secreción de noradrenalina ni de serotonina obteniendo así gracias a quetiapina un aumento de la serotonina y de la noradrenalina.
- Inhibición del transportador de noradrenalina. La norquetiapina inhibe el transportador de noradrenalina presináptico, por lo tanto se elimina menos noradrenalina del espacio sináptico aumentando como resultado la cantidad de noradrenalina final (mismo mecanismo que usan los inhibidores de la recaptación de la serotonina pero en este caso, en vez de serotonina, lo hace con la noradrenalina).
Este fármaco bloquea la dopamina mediante el bloqueo de los receptores D2; no todas las neuronas dopaminérgicas usan ese receptor para su actividad por lo que el resultado final puede ser una disminución en determinadas áreas cerebrales; las más relacionadas con las alucinaciones y los delirios, y un aumento de función en otras, las más relacionadas con algunos síntomas depresivos).
Así vemos como de nuevo el uso de un fármaco para la depresión se vuelve a justificar por actuar aumentando la función de serotonina, noradrenalina e incluso dopamina en determinadas áreas cerebrales.
Bibliografia:
- Prieto E, Micó JA, Meana JJ, Majadas S. Neurobiological bases of quetiapine antidepresant effect in the bipolar disorder. Actas Esp Psiquiatr. 2010 Jan;38(1):22-32.
- Imagen. Neuronas.

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