Radioterapia
¿Qué es la radioterapia y cómo actúa?
La radioterapia es el tratamiento que emplea radiaciones ionizantes de alta energía para destruir las células cancerosas.
Se puede administrar a través de una máquina situada a cierta distancia del cuerpo (radioterapia externa) o bien a través de un material radioactivo colocado en el interior del tejido (braquiterapia).
El esquema más habitual para administrar la radioterapia es de una sesión diaria, 5 días a la semana durante 5 o 6 semanas. El tratamiento se administra en pocos minutos por sesión.
Cuándo se indica radioterapia en el cáncer de mama:
- Radioterapia complementaria: tras el tratamiento con cirugía conservadora o una mastectomía. Se debe añadir radioterapia para reducir el riesgo de recidiva local y esterilizar el lecho tumoral de las posibles células malignas restantes.
- Radioterapia radical: para reducir tumores antes de la cirugía definitiva ante tumores locoregionales avanzados o en las recidivas en la pared costal o en las áreas ganglionares.
- Radioterapia paliativa: indicada ante metástasis que generalmente producen síntomas como dolor, efectos neurológicos, hemorragia, etc.
Planificación del tratamiento:
Para que la radioterapia sea efectiva se debe irradiar la misma zona durante todas las sesiones. Para ello es necesario un buen sistema de inmovilización que permita una perfecta reproducción diaria del tratamiento. Esto se consigue con la simulación y la realización de una TAC que permite colocar a la paciente en la posición óptima para irradiar el volumen adecuado y dañar lo menos posible los tejidos circundantes.
Efectos secundarios de la radioterapia
La fatiga aparece en las últimas semanas del tratamiento y puede durar meses.
A menudo aparece un enrojecimiento de la piel de carácter transitorio. A largo plazo la piel puede oscurecerse.
Los órganos subyacentes como el corazón y los pulmones raramente pueden resultar dañados a causa de la radioterapia.
Volver a Tratamiento local