Células madre y cardiopatía isquémica
Se pueden utilizar células del propio paciente, obtenidas del esqueleto, de la medula ósea, de la grasa, de la sangre periférica o proveniente de tejido embrionario (por ejemplo del cordón umbilical) almacenado.
En la especialidad de cardiología, múltiples estudios buscan la forma de utilizar estas células a fin de regenerar músculo cardiaco dañado después de un infarto y generar nuevos vasos sanguíneos en las zonas del corazón dañadas.
El implante de las células se puede realizar por inyección directa en el músculo cardiaco, por inyección en el vaso que irriga la zona afectada o en la corriente sanguínea periférica. Generalmente, el procedimiento se realiza vía cateterismo: a través de una arteria grande de la pierna.
Estudios en animales evidenciaron una disminución en el tamaño del infarto y un aumento del de los vasos locales después del implante de células madre mejorando la contractilidad y de la función del corazón.
También se realizaron estudios en algunos pacientes seleccionados. Para el uso generalizado en humanos la limitación se encuentra en que pueden producir alteraciones del ritmo cardiaco (arritmias) que pueden llegar a necesitar un desfibrilador automático implantable para controlarlas. Aún así los resultados son prometedores.
Otro potencial uso de las células madre seria la mejora de la función cardiaca en pacientes con alteración severa de la función del corazón que aguardan un trasplante cardiaco.
Bibliografia:
The Current Status of Stem Cell Therapy for Heart Disease. James S. Forrester, MD, FACC, cardiosource.