Cardiopatía isquémica » Información » Bases del tratamiento » Dieta » Objetivos comunes de la dieta cardioprotectora

Contenido relacionado con Objetivos comunes de la dieta cardioprotectora

colesterol  »  dieta  »  enfermedad

Guía práctica

Toda la información necesaria:
Hemos elaborado una guía para enfermos y familiares para conocer a fondo la enfermedad con la que conviven.

Esta sección está pensada para que propongan temas de salud que les gustaría que tratáramos sobre la cardiopatía isquémica.

 
Acciones de Documento

Objetivos comunes de la dieta cardioprotectora



La dieta cardioprotectora intenta modificar positivamente los hábitos y contenidos dietéticos para mirar de corregir los factores de riesgo coronario y ayudar así en la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Los ejes de la dieta cardioprotectora serán entonces:

La forma como se compra, se cocina y se consumen los alimentos influye, para bien y para mal, en su efecto sobre la salud. Una comida sana, tomada con tiempo, puede tener efectos beneficiosos todavía desconocidos, además del placer de disfrutarla. En las dietas rápidas necesariamente predominarán las grasas saturadas y los hidratos de carbono con poco residuo. La necesidad de saciar rápidamente el hambre conlleva ingerir mayor cantidad de grasas saturadas y colesterol, con más calorías y menos contenido en residuo, en frutas frescas, verduras y hortalizas.

Una dieta equilibrada y cardiosaludable se compondría de:

- 4 a 6 raciones de alimentos como pan, cereales, pastas y harinas.

- 5 raciones de fruta y verdura.

- 2 a 4 raciones de productos lácteos.

- 2 raciones (de unos 100 gramos) de carnes magras o pescado o huevos.

Por último, se deben consumir sólo ocasionalmente carnes grasas, embutidos, dulces y bollería.

Es recomendable mantener una actividad física diaria, así como beber 4 vasos de agua al día.

Para seguir una dieta cardioprotectora se recomienda:

- Comer sin prisas. Sentarse en la mesa y disfrutar tranquilamente de la dieta mediterránea, una dieta variada con hortalizas, verduras, frutas, pan, carne, pescado…

- Evitar las comidas rápidas (fast food). Comer rápidamente y con prisas no debe sustituir una dieta pausada en la que las calorías se distribuyen mejor.

- Evitar el contenido en grasas saturadas de las dietas rápidas que se hacen en bares y restaurantes porque es demasiado alto.

- Disminuir la ingesta de carnes y evitar algunos alimentos muy ricos en grasas saturadas como son los sesos y algunos embutidos.

- Por último, dejar totalmente de fumar.

La mayor parte en peso de las grasas que contiene la dieta la constituyen los ácidos grasos. Según la composición de la molécula, éstos los podemos clasificar en tres grupos:

· En las grasas animales, predominan los ácidos grasos saturados que tienden a elevar los niveles de colesterol, ya que son de estructura similar.

· Los vegetales contienen ácidos grasos diferentes, que no se transforman fácilmente en colesterol.

De éstos, el aceite de oliva contiene el ácido oleico, de tipo monoinsaturado, que no eleva el colesterol en la sangre, ni tampoco disminuye los niveles de HDL, por lo que los científicos creen que actualmente es probablemente el más recomendable.

· Por último están los llamados ácidos grasos poliinsaturados, que se encuentran en algunos aceites vegetales como la soja, el girasol o el maíz, pero también en aceites saturados después de ser procesados industrialmente para convertirlos en insaturados. Estos ácidos grasos tienden a disminuir los niveles de colesterol en la sangre, pero lo hacen disminuyendo también los niveles de colesterol bueno (el HDL), por lo que se piensa que, sin ser perjudiciales, no son los más recomendables.

El pescado (tanto blanco como azul) contiene un tipo especial de ácidos grasos, los llamados omega-3, que no provocan ateroesclerosis y la mayoría de ellos son poliinsaturados.

En cualquier caso, la cantidad total de grasas de la dieta debe moderarse, ya que todas ellas tienen un contenido calórico alto, unas 9 calorías por gramo, el doble que los hidratos de carbono o las proteínas.

Una dieta saludable debería contener una proporción baja en grasas totales y, sobre todo, limitada en grasas saturadas (de origen animal).

Para mantener un peso saludable el contenido calórico total no debe superar el gasto energético que hace la persona. Así, una persona con vida sedentaria, ganará peso si ingiere más de 1.500 a 1.800 calorías, cifra que se supera fácilmente con la mayoría de menús tradicionales. Sólo una persona con una gran actividad física puede mantener un peso correcto si ingiere una dieta de 2.500 calorías.

Hay dos maneras de reducir el contenido calórico de la dieta:

  1. Reducir el peso del alimento ingerido.
  2. Tomar alimento con menor contenido calórico, esto es, sustituir grasas por hidratos de carbono o proteínas. La mejor manera de lograr esto en la práctica es seguir una dieta lo más cercana a la vegetariana, con legumbres, frutas, verduras, ensaladas, arroz y pescado como componentes mayoritarios, y reducir el contenido en carne, dulces y otras fuentes de grasas.


Volver a Dieta


Creado por Antoni Francino Valentí Valls 26-03-2007 14:16

Condiciones legales

©forumclínic2006
This website is accredited by Health On the Net Foundation. Click to verify. HONcode standard for trustworthy health