Angioplastia (dilatación) coronaria
Se realiza la misma técnica que en el cateterismo, pero el catéter que se introduce en la coronaria sirve ahora para introducir otro catéter más fino en su interior, que lleva un balón inflable en la punta. Ayudándose de una guía muy fina, se atraviesa la lesión y se hincha el balón durante unos segundos. Esto dilata la lesión y restablece la luz. A menudo se coloca una malla de material inerte (acero, titanio) en el interior, pegada a la pared del vaso, que ayudará a mantener la luz abierta y a evitar la reoclusión (Stent).
Se practica cuando se juzga que una lesión es grave y puede ser dilatada con éxito. Puede dilatarse más de una lesión. A veces la lesión no puede dilatarse por ser demasiado larga, o por no poder pasar ningún catéter a través suyo, o porque el vaso es muy delgado en ese punto. En estos casos las alternativas son la revascularización quirúrgica (by-pass) o el tratamiento con medicamentos antianginosos.
En general es una prueba sencilla y de bajo riesgo, similar a un cateterismo diagnóstico. A veces, al intentar dilatar la lesión, ésta se obstruye completamente. En la mayoría de los casos, esto se puede resolver volviendo a dilatar colocando un Stent. Rara vez puede necesitarse una intervención de by-pass.
Un inconveniente posterior al procedimiento es que se pueda reobstruir la arteria dilatada, por un proceso similar a la cicatrización. Esta «reestenosis» es poco frecuente y, si se produce, lo hace al cabo de unas semanas, lentamente, y da opción a volver a repetir el procedimiento.
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