Cardioversión
Algunas arritmias no revierten fácilmente con medicamentos (antiarrítmicos). En estos casos se puede indicar la cardioversión.
Consiste en restaurar el ritmo normal del corazón (ritmo sinusal) mediante una descarga eléctrica de energía controlada, que se aplica en la parte izquierda del pecho, de forma que la energía llega al corazón. El objetivo es producir la descarga sincronizada de todas las células del corazón al mismo tiempo, de forma que cuando espontáneamente recobra su actividad al cabo de unos segundos, el ritmo sea el normal.
Se practica tras una sedación superficial que no requiere intubación y se fijan unos electrodos a la piel del pecho del paciente con una sustancia conductora de la electricidad. Los electrodos van unidos por cables al desfibrilador, un aparato que registra el ritmo y entrega la energía en el momento preciso. Tras la descarga, se comprueba que el ritmo sea normal y se espera que el paciente se recupere de la sedación (unos 5 minutos).
Es un procedimiento muy seguro. A menudo se necesita un tratamiento descoagulante previo durante unos días.
Como el paciente ha estado dormido, no nota dolor alguno.
Consiste en tratar una estenosis, o estrechamiento coronario, mediante una derivación con un segmento de vena o de arteria del propio paciente. El «injerto» se conecta por arriba a la aorta o a una de sus ramas, y por abajo a la arteria coronaria enferma, más allá de la obstrucción, de forma que la sangre vuelve a circular con normalidad para nutrir el músculo cardiaco, todo ello sin tocar para nada la propia lesión.Es una intervención quirúrgica con anestesia general y circulación extracorpórea. La circulación se mantiene bajo control visual directo. El cirujano expone la superficie del corazón parado y sutura el injerto previamente extraído de una pierna del propio paciente (by-pass de vena safena) o del tórax (by-pass de arteria mamaria) a la coronaria. Una vez realizadas las conexiones, se restablece la circulación y se cierra el tórax. Modernamente se realiza a veces sin interrumpir la circulación, con la ayuda de un aparato para inmovilizar parcialmente el corazón y poder realizar las suturas. Se evita así tener que interrumpir la circulación (cirugía sin circulación extracorpórea).
La cirugía de revascularización coronaria presenta un riesgo vital de entre el 0,5% y el 3%, dependiendo de la edad del paciente y, sobre todo, del estado del corazón y del resto de los órganos. Una edad avanzada, la diabetes, la presencia de enfermedad del riñón o del pulmón, y la operación sobre un corazón muy debilitado, son los principales factores que pueden aumentar el riesgo. En estos casos existen alternativas aceptables, con tratamiento médico, marcapasos, técnicas láser y otros.
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