Neuroimagen y depresión
Los primeros estudios realizados con técnicas de neuroimagen se centraron en valorar si, anatómicamente hablando, existían diferencias entre los individuos deprimidos y los sujetos no deprimidos en lo referente a la forma y/o al tamaño de las diversas áreas cerebrales. Para ello se utilizaron las técnicas de neuroimagen denominadas TAC (también conocido como escáner) y RNM (también conocido como resonancia). En algunos de estos estudios se observó que los pacientes deprimidos tenían una reducción del tamaño cerebral global o una atrofia focalizada en áreas cerebrales determinadas (en particular, en áreas frontales del cerebro y/o en el hipocampo).
En el curso de los últimos quince años, los estudios se realizan principalmente con técnicas de neuroimagen que permiten evaluar aspectos no relacionados con la forma y/o el tamaño del cerebro, sino con el aparente nivel de actividad cerebral. Así, por ejemplo, es posible medir la cantidad de sangre y la cantidad de azúcar que está utilizando en cada momento cada parte del cerebro. Medir la cantidad de sangre que llega a una zona o medir la cantidad de azúcar que se consume, se considera una forma indirecta de medir la actividad o “vitalidad” de las células nerviosas de esa área. Con este fin se utilizan las técnicas de neuroimagen denominadas SPECT, PET y resonancia funcional. Algunos estudios que han utilizado estas pruebas de neuroimagen han observado que los pacientes depresivos tienen una reducción anómala de la actividad cerebral en la zona frontal del cerebro y/o en diferentes estructuras cerebrales que forman parte del denominado sistema límbico. Asimismo, en algún estudio se ha observado que estas alteraciones desaparecen o mejoran cuando se cura el episodio depresivo.
Ni mediante las técnicas de neuroimagen iniciales (TAC, RNM), ni mediante las técnicas de neuroimagen más modernas (SPECT, PET, resonancia funcional), se ha podido establecer una relación entre aspectos clínicos relevantes como son la intensidad de los síntomas, la respuesta a uno u otro tratamiento o el pronóstico del episodio depresivo y la intensidad de las citadas alteraciones cerebrales.
No obstante, lamentablemente, estos hallazgos no se han observado en todos los estudios. Además, las alteraciones encontradas difieren de unos estudios a otros e incluso de un paciente a otro. Un último aspecto que imposibilita la aplicación de estos hallazgos en la práctica clínica diaria es que todas estas alteraciones no son específicas de los pacientes depresivos, sino que alteraciones similares también han sido descritas en pacientes con otras patologías.
Bibliografia:
- Abou-Saleh MT. Neuroimaging in psychiatry: an update. J Psychosom Res 2006; 61: 289-293.
- Chen CH, Ridler K, Suckling J, et al. Brain imaging correlates of depressive symptom severity and predictors of symptom improvement after antidepressant treatment. Biol Psychiatry 2007; 62: 407-414.
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Gracias!! Un saludo!!
Míriam
Editora Adjunta forumclinic
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