El Gobierno de Estados Unidos da finalmente poderes al organismo de atención al consumidor (FDA) para regular la industria tabaquera.
Actualmente, uno de cada cinco adultos americanos fuma. Como resultado, las enfermedades relacionadas con el tabaco, incluyendo el cáncer y las enfermedades del pulmón y corazón se cobran 400.000 vidas al año, diez veces más que los accidentes de tráfico.
La presente ley da amplios poderes a la FDA (organismo de atención al consumidor) sobre las tabacaleras, incluyendo la prohibición de anuncios que inciten a los niños al hábito de fumar; también incluye el tipo de información que debe incluir cada cajetilla de tabaco, ingredientes, cantidad, etc. y otras advertencias específicas sobre el daño que produce el tabaco. Además, la presente ley posibilita a la agencia el poder requerir a las compañías la reducción o eliminación de ingredientes dañinos y la prohibición de incluir gustos
azucarados, de flores, o mentol en el cigarrillo que inciten al hábito tabáquico.
El representante de Energía y Comercio de Estados Unidos, el señor John Dingell, ha sido una de las personas que más han apoyado esta iniciativa ya que, como ha comentado en diferentes diarios, era incomprensible que el gobierno federal aún no tuviera una ley que regulara la industria tabaquera.
Esta nueva ley americana ilustra no sólo el sentimiento antitabaco sino también el beneficio de conseguir un poderoso aliado. La ley ha sido el resultado de las negociaciones entre el gobierno, la empresa tabacalera Philip Morris y algunas sociedades científicas americanas como la American Lung Association and the American Heart Association. De todos modos, algunos grupos antitabaco no están de acuerdo porque parece ser que en esta ley se han hecho demasiadas concesiones a la industria tabaquera; además, algunas industrias tabaqueras no dan aún su apoyo a causa del excesivo control que la ley puede realizar en ellas.
Deberemos, pues, esperar su implantación y resultados.
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