El tabaquismo tiende a ser un fenómeno marginal
El comportamiento frente al tabaquismo se difunde entre personas socialmente relacionadas y existen grupos de personas interconectadas que dejan de fumar conjuntamente, mientras que cada vez más los sujetos fumadores tienden a estar socialmente marginados.
En un estudio recientemente publicado en la prestigiosa revista “New England Journal of Medicine”, investigadores de la Universidad de Harvard estudiaron la interconexión social en función del tabaquismo en un grupo de 12.067 personas evaluadas repetidamente desde 1971 hasta 2003 en la ciudad de Framingham, en Estados Unidos.
Mediante modernas técnicas de análisis computarizado, dibujaron redes de personas interconectadas entre sí en función de parentesco, amistad, lugar de residencia o lugar de trabajo. En 1971 existía una gran cantidad de sujetos fumadores (66% de los sujetos entre 40 y 49 años) que ocupaban los sitios centrales (muy interconectados) entre sus amigos o familiares. Posteriormente, en el año 2000, la proporción de fumadores era mucho menor (22% de los sujetos entre 40 y 49 años) y la estructura de las redes sociales presentaba cambios significativos. Existían grupos de sujetos relacionados que habían dejado de fumar en conjunto y que formaban núcleos de no fumadores, mientras que los sujetos que continuaban fumando aparecían en sitios más periféricos o marginales de las redes, es decir, estaban mucho menos interconectados.
Entre las vinculaciones que en mayor medida producen una influencia positiva para que una persona deje de fumar destaca en primer lugar el cónyuge seguido de los amigos más íntimos y aquellos amigos con un nivel de educación superior. Los compañeros de trabajo sólo tienen influencia en el caso de empresas pequeñas, mientras que los vecinos del barrio no tienen apenas influencia.
Los autores del estudio concluyen que los consejos y los programas para que se deje de fumar deben tener en cuenta el entorno social de las personas, así como que las intervenciones grupales pueden ser más efectivas que las individuales. La relación coste-efectividad de los programas o intervenciones para incentivar el abandono del tabaco es justificada, ya que cuando una persona deja de fumar puede influenciar a otras a hacer lo mismo.
Bibliografia:
Christakis NA, Fowler JH. The Collective Dynamics of Smoking in a Large Social Network. “New Engalnd Journal of Medicine”, 2008; 358: 2.249-2.258.