Alcohol y esquizofrenia
Las estadísticas de consumo, cuando se trata de alcohol, se refieren siempre a los gramos de alcohol que se ingieren en las diferentes bebidas. Por ejemplo, 200 cc de cerveza o 100 cc de vino contienen 9,6 g de alcohol; 50 cc de licor, como el coñac o el whisky, contienen aproximadamente 16 g de alcohol. Siempre se recomienda beber con moderación y como máximo un vaso de vino en las comidas o una cerveza en una reunión social. Sin embargo, las encuestas realizadas en pacientes con trastorno esquizofrénico indican que entre un 30% y un 40% abusa de bebidas alcohólicas. Normalmente no se embriagan, y suele tratarse de un consumo irregular que no llega a la pérdida del control.
Algunas de las razones que se esgrimen para beber son las mismas, tanto en personas sanas como en pacientes con trastorno esquizofrénico. Según una encuesta de respuesta múltiple, entre otras causas, el 71% de las personas lo hacen “porque me gusta”, un 21% para olvidar problemas personales y familiares, un 7% por aburrimiento y un 4% “para hacer lo mismo que mis amigos”.
Para los pacientes con trastorno esquizofrénico, otra razón para beber es que eso les facilita el contacto social, que para ellos suele ser un problema. También algunos utilizan la bebida como automedicación para disminuir los síntomas de ansiedad.
Sin embargo, hay factores negativos importantes a tener en cuenta. Uno es su incompatibilidad con la mayoría de psicofármacos. La metabolización, tanto de los fármacos como del alcohol, se realiza fundamentalmente en el hígado. Se crea así una competencia entre ambas sustancias, lo cual retarda sus respectivos procesos. Este fenómeno puede provocar o incrementar los efectos secundarios del fármaco y al mismo tiempo potenciar los efectos tóxicos del alcohol. Otros factores negativos pueden ser que se favorezca el desencadenamiento de episodios de violencia, una relación conflictiva con los familiares y un índice más elevado de recaídas de la enfermedad.
La patología dual, es decir, padecer una enfermedad mental (como por ejemplo esquizofrenia) y una toxicomanía (como puede ser el alcoholismo) es una complicación más de un trastorno que, ya de por sí, es una enfermedad suficientemente conflictiva.
Bibliografia:
Fuentes: Fuller-Torrey, E. Superar la esquizofrenia. Ed. española por SENY, 2002.
Motivos para consumir bebidas alcohólicas. Encuesta ESTUDIES, 2004. DGPNSD.
Imagen: Google-Imágenes (Internet).
Alcohol y esquizofrenia
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