Predicción precoz de la psicosis
En el número de enero de este año de la revista “Archives of General Psychiatry” se publica el resultado de un estudio multicéntrico, realizado por T. Cannon, de la Universidad de California, y por otros siete centros de investigación del país, financiados por el Instituto Nacional de Salud Mental de EE.UU. Según este estudio, los criterios de riesgo que permiten identificar de forma precoz la presentación de una enfermedad psicótica en jóvenes, de un promedio de 16 años de edad, fueron los siguientes:
- Deterioro del funcionamiento social (por ejemplo, quedarse cada vez más tiempo solo en su habitación sin hacer nada).
- Una historia familiar de psicosis, combinada con una disminución reciente de sus habilidades sociales (una pérdida de curso no explicable por otros factores o una disminución no justificada de actividades extraescolares).
- Aumento de frecuencia de pensamientos inusuales (como pensar que personas ajenas a él están conversando sobre su persona).
- Presentación de suspicacias o ideaciones paranoicas (como la sospecha de ser espiado) y uso de tóxicos, actualmente o en el pasado.
Si los adolescentes pierden curso en la escuela, si su familia tiene antecedentes psiquiátricos y, además, tiene trastornos recientes en la percepción como el hecho de oír ruidos o zumbidos, o ver imágenes fugaces que desaparecen al volverlas a mirar indica, en la mayoría de los casos, que puede ser inminente la presentación de la psicosis.
Si piensan a menudo que alguien les sigue, pero pueden aceptar que sus sospechas no están fundadas, se considera que no presentan todavía un trastorno psicótico; ahora bien, si su creencia es firme, a pesar de que se les demuestre lo contrario, se considera que ya han pasado el umbral de la psicosis.
La detección precoz de un trastorno psicótico puede ser crucial para tomar las medidas adecuadas, según cada caso, para intentar minimizar los efectos de un primer brote psicótico.
Bibliografia:
Fuente e imágenes: Prediction of psicosis in youth at high clinical risk. T. Cannon y col. “Arch Gen Psychiatry”, 2008;65(1):28-37.