Sexualidad y esquizofrenia
Algunas revisiones realizadas sobre este tema indican que aproximadamente dos tercios de los pacientes con trastorno esquizofrénico tienen actividad sexual y algunos de los problemas que pueden presentar, como el poco o el excesivo interés por el sexo, son los mismos que los de las personas sanas. Pacientes con trastorno esquizofrénico han podido integrarse en el mundo laboral y formar una familia, con la condición, eso sí, de seguir las pautas de tratamiento pactadas con su especialista.
Cuando la gravedad de la enfermedad hace que no se llegue a estabilizar al paciente con el tratamiento, se presentan otros problemas. La aparición de delirios o alucinaciones pueden complicar sus relaciones sexuales. La pareja debe tener claro en qué momento está con el paciente compensado y cuándo la enfermedad está provocando los posibles conflictos. Sólo la comprensión y una buena comunicación entre ambos pueden paliar este problema.
En un tercio de los pacientes, los antipsicóticos pueden interferir en sus relaciones sexuales, provocando una disminución de la libido u otras disfunciones sexuales. Algunos de estos pacientes alegan estas circunstancias como motivo para el incumplimiento del tratamiento, con lo que todavía se complica más la situación. En la consulta, los pacientes deben plantear a sus especialistas los eventuales problemas sexuales que presenten, como un síntoma más en el curso de su enfermedad, para intentar compensarlos con el tratamiento o, si es necesario, con psicoterapia.
Otro problema de la sexualidad en mujeres con trastorno esquizofrénico es la prevención de los embarazos no deseados. El ilustre psiquiatra americano E. Fuller Torrey, autor del libro Superar la esquizofrenia, una de las obras más leídas sobre estos temas, indica que entre otras situaciones, existe este riesgo cuando se cambia de antipsicóticos de primera generación a los de segunda generación, ya que en estos casos no son raros los embarazos. Con motivo de la gestación, se añade un problema, ya que la futura madre debe dejar la medicación para que no afecte al feto y cuando el tratamiento psiquiátrico es indispensable, el control médico debe ser muy riguroso. En muchas ocasiones, tampoco los pacientes con trastorno esquizofrénico se plantean la necesidad de protegerse ante la posibilidad de contraer enfermedades venéreas o incluso el SIDA, pero en este tema tampoco se diferencian demasiado de las personas sin enfermedad mental.
Bibliografia:
Fuente e imagen: E. Fuller Torrey. Superar la esquizofrenia: Manual para familias y terapeutas. Ed. SENY. Barcelona, 4ª ed. – Internet: Google / Imágenes