Sueños y delirios
Como aficionado al cine, no he podido evitar el recuerdo de Belles de nuit, película de René Claire, en la que un modesto profesor de piano opta por evadirse, a través de sus sueños, de la triste realidad que vive. De esta manera, en sus sueños se transporta a diversas épocas históricas y en cada una de ellas va obteniendo el amor de diferentes mujeres (Gina Lollobrigida, entre otras). Pero como tiene problemas y no puede dormir tranquilo, se hace detener por la justicia para que lo encierren en la cárcel y así poder seguir con sus sueños sin que le molesten.
Claro que dominar el contenido de los sueños es una ficción cinematográfica no realizable en la vida real; tampoco se puede pensar en la posibilidad de que los pacientes puedan dominar los contenidos de los delirios para hacerlos más soportables.
El contenido de los delirios auto-referenciales es muy variable, incluso responde a diferentes temas según el entorno o el contexto social (hace unos años eran frecuentes las referencias a la influencia de extraterrestres; posteriormente, a persecuciones por servicios de espionaje, o a la televisión, etc.).
Los delirios auto-referenciales no son los únicos que hacen sufrir a los pacientes con trastorno esquizofrénico. Delirios de otros tipos, las alucinaciones (especialmente las auditivas), los trastornos cognitivos, los trastornos del estado de ánimo, etc. son también manifestaciones de esta enfermedad. La falta de conciencia de la enfermedad es uno de los síntomas que más dificultan el tratamiento y complican el pronóstico.
Si fuera posible controlar los delirios auto-referenciales sería un alivio, pero no resolvería el conjunto de síntomas que presentan los pacientes. El tratamiento de la esquizofrenia debe pensarse siempre de una forma global para toda la sintomatología y debe ser farmacológico, psicológico y social.
Parafraseando al prestigioso psiquiatra español Antonio Colodrón, “los delirios son el precio que pagamos los humanos por el privilegio de pensar”.
Bibliografia:
Fuente e imágen: René Claire, Belles de nuit, 1952.