El riesgo de estar sentado
La evidencia al respecto es clara y todas las guías clínicas de sociedades médicas recomiendan el ejercicio habitual, lo cual ha demostrado no sólo que disminuye el peso, sino también que se reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2. Por otro lado, se sabe poco del efecto que tiene la no realización de ejercicio, por ejemplo, cuando estamos sentados, como para aconsejar limitar el tiempo que permanecemos en esta posición.
El gasto de energía de nuestro organismo se divide de la siguiente manera: por un lado, el gasto necesario para mantener las funciones vitales, como el latido del corazón, respirar o el funcionamiento celular (actividades que no podemos modificar voluntariamente por lo que permanecen relativamente constantes) y, por otro lado, la energía que gastamos en las actividades diarias que no implica el ejercicio, como por ejemplo coger una taza de café, hacer la cama, caminar hacia la parada del autobús o incluso estar de pie. Aparte de esto está el gasto de energía que implica el ejercicio físico, como montar en bicicleta o correr, si es que éste se realiza.
Teniendo en cuenta que la mayor parte de la población no realiza ejercicio físico (y que difícilmente lo hará), nuestro principal gasto energético lo constituyen los movimientos que hacemos durante el día.
Es por esto que los autores de este trabajo proponen la teoría, ya que falta más evidencia científica al respecto, de que el permanecer sentado, en el trabajo o viendo TV, disminuye notablemente nuestro gasto de energía durante el día, con el consiguiente aumento del riesgo de obesidad y de enfermedad cardiovascular y diabetes.
Teniendo en cuenta que en las sociedades modernas cada vez se busca más nuestra comodidad, y esto parece que implica que permanezcamos sedentarios, lentamente vamos reduciendo el tiempo de actividad física.
Según estos autores, el realizar ejercicio físico no sería suficiente para contrarrestar el tiempo que permanecemos sentados, ya que no sólo se trata de la cantidad de energía que gastamos, sino que al permanecer sentados parece que se producen otros cambios metabólicos que aumentan el riesgo de las enfermedades antes mencionadas.
Aunque por ahora esto es una teoría, aunque con sólidos fundamentos, que necesita ser demostrada en futuras investigaciones, parece sensato pensar que debemos permanecer el menor tiempo posible en posiciones que no impliquen movimiento físico.
Bibliografia:
Bibliografía: Hamilton M, Hamilton D, Zderic T. Role of Low Energy Expenditure and Sitting in Obesity, Metabolic Syndrome, Type 2 Diabetes, and Cardiovascular Disease. Diabetes 2007; 56: 2655-67.