La obesidad tiene diseminación social
El estudio siguió a 12.067 personas durante un periodo de treinta y dos años (1971 a 2003) y, basándose en diferentes tipos de relaciones personales tales como hermanos, pareja y amigos, analizó si éstas tenían algo que ver con el desarrollo de obesidad.
Los datos demuestran que las personas que desarrollan obesidad tienden a agruparse socialmente. Por ejemplo, el riesgo de ser obeso aumenta un 57% si se tiene un amigo obeso, un 40% si el obeso es un hermano y un 37% si lo es la pareja.
Es especialmente interesante observar que la influencia entre amigos se daba en aquellos que eran del mismo sexo, pero no entre amigos de diferente sexo. Lo mismo ocurría entre hermanos, donde el riesgo de obesidad era mayor si el hermano obeso era del mismo sexo.
También es interesante destacar que el riesgo de desarrollar obesidad dependía más del grado de relación afectiva que tenían las personas entre sí, que de la proximidad geográfica.
Las causas de la obesidad no se conocen actualmente, pero sin duda nuestras conductas y hábitos son fundamentales en su aparición. Este estudio demuestra lo importante que son las relaciones sociales en el ser humano y la influencia que ejercen sobre su conducta. Es por ello que todo esfuerzo que se haga para disminuir la obesidad debe involucrar cambios sociales que no sólo incluyan a los individuos sino a todo su entorno.
Bibliografia:
Bibliografía: Christakis N, Fowler J. The Spread of Obesity in a Large Social Network over 32 Years. N Engl J Med 2007; 357:370-379.