Una razón más para mantener el peso ideal: luchar contra el cambio climático.
La asociación entre obesidad y cambio climático ha sido recientemente definida por los investigadores Phil Edwards y Ian Roberts de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (London School of Hygiene and Tropical Medicine) quienes han podido demostrar en un estudio una relación entre el Índice de Masa Corporal (IMC) y la emisión de gases con efecto invernadero.
Para ello han tenido en cuenta el gasto de energía necesario para alimentar a la población, así como el mayor gasto de combustible para transportar a unos pasajeros cada vez con más peso. Según sus resultados, los sujetos con una alto grado de obesidad comparados con sujetos delgados requieren un 20 % más de energía en alimentos, y además, hay que añadirle a esta cantidad el gasto en transporte ya que necesitan más energía para su movilización y son más dependientes de este medio de locomoción. En un contexto global esto significa que la obesidad está incorporando cientos de millones de toneladas de CO2 a la atmósfera contribuyendo al cambio climático. Estos autores concluyen que mantenerse delgado no solo es bueno para la salud sino también para el ambiente. Una razón más para luchar contra la epidemia de la obesidad.
Bibliografia:
Edwards, P & I Roberts. 2009. Population adiposity and climate change. International Journal of Epidemiology doi: 10.1093/ije/dyp172.