¿Son útiles la soja y sus derivados en la reducción de la presión arterial?
La conclusión es que no se encontraron diferencias clínicamente significativas a este respecto entre los pacientes a los que se trató con fitoestrógenos o derivados de la soja frente a los que no tomaron estos compuestos.
Pasaremos ahora a detallar mejor el análisis de los estudios:
Como hemos comentado al principio, el objetivo fue estudiar el efecto de los fitoestrógenos y derivados de la soja en la presión arterial sistólica y diastólica, y observar si su consumo habitual produce una variación en las cifras de presión arterial.
Clásicamente, se considera que la mujer en edad fértil está protegida contra la enfermedad cardiovascular por los estrógenos, hormona que producen sus ovarios. Al llegar a la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir estrógenos, deja de haber protección y es entonces, a partir de los sesenta años, cuando el riesgo cardiovascular se iguala al del sexo masculino.
Por otro lado, la hipertensión arterial es un factor de riesgo clásico y su papel en la presencia de efectos cardiovasculares adversos está claramente establecido.
Los fitoestrógenos, entre los que se encuentra la soja, son compuestos de origen vegetal con efecto estrogénico débil. La ingesta de soja es importante en países asiáticos, pero está menos presente en las dietas mediterráneas.
Entre los efectos “beneficiosos” que se atribuyen clásicamente a los fitoestrógenos -todos ellos sin estudios clínicos concluyentes- se encuentran: reducción discreta del colesterol LDL (malo), mejora en síntomas vasomotores (sofocos), menor pérdida de hueso tras la menopausia, prevención de cáncer de endometrio, etc.; como hemos dicho, efectos todos ellos pendientes de estudios de mejor calidad o de mayor duración.
En los últimos años se presentaron varios trabajos que sugerían un descenso moderado ligero en las cifras de presión arterial, hecho que este metaanálisis quiso evaluar.
Para este análisis se utilizaron bases de datos médicas de reconocido prestigio (MEDLINE, Cochrane database...), y los estudios fueron analizados por dos evaluadores independientes.
En los resultados se observa que el efecto de los fitoestrógenos en la presión arterial es mínimo; además los estudios están realizados con dosis muy dispares de proteína de soja, en otros ni siquiera se especifica la cantidad ni el tiempo deseable de administración, la población objeto que se utiliza en los estudios es muy heterogénea: diabéticos, obesos, ancianos...
Otros trabajos no estudian el efecto en la presión arterial y sí en el colesterol, en la reducción de peso...
De entre todos, de los trabajos que se revisaron, sólo cuatro ensayos clínicos se dirigen específicamente a la variación de la presión arterial; uno de ellos en población china (consumidora habitual de soja desde hace siglos), otro en pacientes ya hipertensos, etc.
Los autores concluyen que, a falta de mejores trabajos, se puede decir que el tratamiento con fitoestrógenos o derivados de la soja no parece producir un efecto clínico importante en la reducción de la presión arterial.
Bibliografia:
1. Rosero Arena MA et al. Utilidad de los fitoestrógenos en la reducción de la presión arterial. Revisión sistemática y metaanálisis. Atención Primaria. 2008; 40: 177-86.