Escaso beneficio de los fármacos contra el sobrepeso y la obesidad
Algunos países aceptan el tratamiento de la obesidad con fármacos cuando el índice de masa corporal (peso/talla al cuadrado) es igual o superior a 30 o entre 27 y 30 si va asociada alguna complicación añadida.
Los fármacos disponibles en el momento actual para el tratamiento de la obesidad son el orlistat, la sibutramina y el rimonabant; los tres actúan con diferentes mecanismos de acción y consiguen resultados modestos en cuanto a la reducción de peso, pero suponen una ayuda muy estimable para la dieta y el ejercicio que complementan el tratamiento del individuo obeso.
Recientemente ha aparecido en el “British Medical Journal” una revisión sistemática de todos los estudios publicados sobre la eficacia y seguridad de estos tres fármacos. Se encontraron treinta estudios que cumplían criterios de calidad: 16 sobre el orlistat, 10 sobre la sibutramina y 4 sobre el rimonabant.
Las personas que recibieron orlistat redujeron de media 2,9 kilos. Comparado con el placebo (sustancia inactiva), perdieron un 2,9 % más de peso; también mostraron una disminución más importante de la circunferencia abdominal, índice de masa corporal (peso/talla al cuadrado), tensión arterial sistólica, tensión arterial diastólica, colesterol total y colesterol LDL. No mejoró el riesgo cardiovascular total. Los pacientes que tomaron orlistat sufrieron más efectos adversos gastrointestinales que los que recibieron placebo.
Los estudios sobre sibutramina muestran que las personas tratadas pierden 4,2 kilos, y disminuyeron un 4,3% más de peso que los que recibieron placebo.También mostraron que hay una disminución de la circunferencia abdominal, del índice de masa corporal, de los triglicéridos y que hay un aumento del HDL colesterol (bueno).Como efecto adverso, la sibutramina también indujo a un ligero aumento de la tensión y de la frecuencia del pulso, además de sensación de boca seca, náuseas e insomnio.
Los pacientes que recibieron rimonabant perdieron 4,7 kilos más que los que tomaron placebo. El rimonabant también redujo la circunferencia abdominal, la presión arterial sistólica, la diastólica, los triglicéridos y aumentó el HDL colesterol (bueno). Los diabéticos tratados mostraron un mejor control de su enfermedad. Los efectos adversos más frecuentes fueron depresión, ansiedad, irritabilidad y agresividad.
La decisión de prescribir medicamentos antiobesidad requiere una cuidadosa selección en cada paciente considerando el balance entre beneficios y riesgos. Ningún fármaco es superior al resto en cuanto a resultados. Son importantes las preferencias del paciente y el coste del medicamento si se decide tomar medicamentos para combatir la obesidad. Hacen falta más estudios rigurosos que examinen puntos clave y estudien el efecto real de estos medicamentos en la calidad de vida de los pacientes que sufren obesidad y sobrepeso.
Bibliografia:
Rucker D, Padwal R, Li S K, Curioni C, Lau D C W Long term pharmacotherapy for obesity and overweight: updated meta-analysis, BMJ 2007; 335,1.194-1.199.