¿Podemos afinar en el cálculo del riesgo de enfermedad cardiovascular? Utilización de nuevos biomarcadores
Cuantos más factores de riesgo tenga una persona, mayores serán sus probabilidades de padecer una enfermedad cardiovascular o cerebrovascular en un futuro. De estos factores de riesgo, hay algunos sobre los que podemos incidir y otros sobre los que no.
El control sobre el mayor número posible de ellos, mediante cambios en el estilo de vida y/o tratamientos precoces, puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular en un futuro.
Los principales factores de riesgo sobre los que podemos actuar y que, por tanto, pueden ser modificados son: el colesterol elevado, la presión arterial alta, el sedentarismo, el tabaquismo, la obesidad y el estrés.
El riesgo de enfermedad cardiovascular personal se calcula mediante unas tablas que dan como resultado una puntuación en función de una serie de parámetros preestablecidos (edad, colesterol HDl, presión arterial, etc…).
La comunidad científica intenta obtener otros datos que permitan “afinar” esta aproximación al riesgo personal, pero los resultados de diversos estudios destinados a este fin han resultado pobres. En este sentido, los biomarcadores (valores en sangre de diversas sustancias) van teniendo cada vez más protagonismo en la futura predicción de este riesgo.
Un estudio realizado en ancianos señala que es posible calcular más adecuadamente el riesgo de enfermedad cardiovascular si, además de los factores clásicos, se tiene en cuenta un conjunto de biomarcadores.
Estudios anteriores habían señalado la utilidad de parámetros como la proteína C reactiva o la microalbuminuria para evaluar el riesgo de enfermedad cardiovascular. Los autores del estudio quisieron comprobar si la medición de una serie de biomarcadores (troponina I, porción N-terminal del propéptido natriurético tipo B, cistatina C y proteína C reactiva de alta sensibilidad) podría ser útil para “afinar” y aproximarse más al riesgo de enfermedad cardiovascular real.
Los científicos estudiaron una muestra de 1.135 varones suecos de edad avanzada, 661 de ellos sin enfermedad cardiovascular al inicio del estudio. En el estudio, además de los biomarcadores antes citados, se midieron peso, altura, índice de masa corporal, presión arterial, niveles de glucosa y tabaquismo. Se realizó un seguimiento durante diez años, en los que fallecieron 315 personas, 136 de ellas por causa cardiovascular.
En el análisis de los datos, los investigadores comprobaron que los participantes con niveles más altos de biomarcadores se asociaron a un riesgo de enfermedad cardiovascular más alto (en este caso muerte por causa cardiovascular) que el resto de participantes.
Pese a los resultados prometedores, dado que el estudio sólo examinaba hombres de una determinada franja de edad y de un perfil étnico similar, los resultados no pueden generalizarse hacia otros grupos de varones o mujeres, o de otras razas, por lo que deberán ser validados en otros grupos de personas más jóvenes y libres de enfermedades cardiovasculares.
Bibliografia:
Multiple biomarker panels for cardiovascular risk assessment.
De Lemos JA, Lloyd Jones DM. N Engl J Med. 2008 May 15;358(20):2107-16.