Presión arterial sistólica o diastólica
La presión arterial se expresa normalmente con dos componentes, presión arterial sistólica -PAS- (máxima) y presión arterial diastólica –PAD- (mínima).
De ellas, la presión arterial sistólica o alta es mucho más común y probablemente contribuye más a obtener efectos indeseables atribuibles a la hipertensión arterial.
El hecho de la existencia de estos dos componentes de la tensión (sistólica y diastólica) ha creado normalmente un poco de confusión en los pacientes; también lo han hecho otros términos ampliamente empleados por los médicos como presión arterial descompensada, etc.
Actualmente, según consenso, una persona tendrá la presión alta si sus niveles superan 140 milímetros de mercurio para la PAS y 90 milímetros para la PAD.
Esta norma podría ser susceptible de cambio, según se deduce de un estudio recientemente publicado por la prestigiosa revista científica “The Lancet”.
Los investigadores postulan que, en personas mayores de 50 años, la hipertensión podría diagnosticarse midiendo sólo la presión arterial sistólica, independientemente de los valores de la diastólica, ya que la presión arterial sistólica aumenta normalmente con la edad, al contrario que la diastólica, que tiene tendencia a disminuir a partir de los 50 años.
Estos autores defienden que, a partir de esta edad, sería recomendable sólo dar al paciente la cifra de la PAS; consideran que al dar solamente uno de estos dos valores se evitarían las confusiones habituales que generan las dos cifras.
Basan su teoría en que más del 75% de las personas con hipertensión tienen más de 50 años, por lo que el grueso de la enfermedad se debe principalmente a la tensión arterial sistólica.
Por esta razón “tener en cuenta la cifra de la PAD para el diagnóstico de hipertensión a partir de esta edad es ilógico”.
También consideran que en las campañas de salud pública, el mensaje sería más claro y habría más concienciación social en torno a la enfermedad.
Esto no sería válido para las personas de menos de 50 años, en las que la hipertensión diastólica es más frecuente y habría que tener un control sobre las dos cifras, siempre haciendo también mayor hincapié en la TAS.
En los jóvenes, el aumento de las dos presiones es debido a una mayor reactividad de las arterias y arteriolas, que genera una resistencia vascular periférica; en los mayores, esta resistencia vascular es menor, hecho que se ve reflejado en una disminución progresiva de la PAD. Sin embargo, el “endurecimiento” de las arterias debido a la edad hace que la PAS vaya subiendo paulatinamente.
Es por ello que hay una importante prevalencia de mayores de 50 años con hipertensión arterial sistólica.
En resumen, los autores consideran que en mayores de 50 años sólo deberían valorarse las cifras de la presión arterial sistólica para hacer un diagnóstico de hipertensión.
Hacerlo así, según los autores, conllevaría menor confusión para el paciente y mayor concienciación social para la enfermedad, evitando potencialmente el desarrollo de enfermedades cardiovasculares posteriores.
Bibliografia:
Systolic pressure is all that matters, Williams B,Lindhom LH,Sever P.
Viewpoint, “The Lancet”, artículo disponible on line el 16 junio de 2008.