Primer "biochip" para la determinación de riesgo cardiovascular
Este chip genético, desarrollado por diferentes entidades entre la que destaca el Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona (IMIM) constituye una herramienta adicional que no sustituye a las pruebas convencionales de calculo de riesgo, sino que las complementa y ayuda a mejorar la capacidad de discriminación a la hora de clasificar al paciente con riesgo cardiovascular.
Cardio in code esta diseñado, según sus investigadores, para informar sobre la predisposición genética de las personas a desarrollar diversos factores de riesgo cardiovascular.
Entre otros resultados, el chip proporciona un informe en el que explica si el individuo estudiado tiene o no más riesgo de presentar un acontecimiento coronario que el promedio de la población con su mismo nivel de factores de riesgo clásicos.
Clásicamente, el riesgo cardiovascular de un individuo viene determinado por una combinación de 50% de factores ambientales y otro 50% por factores genéticos. Hasta el momento, la fórmulas (generalmente en forma de escalas o tablas) que se utilizan para el cálculo de este riesgo solo tenían en cuenta los factores de riesgo clásicos (diabetes, hipertensión arterial, tabaquismo, hipercolesterolemia o sedentarismo); por tanto , para calcular la probabilidad de sufrir un evento cardiovascular en los próximos 10 años, los médicos solo han podido valorar la mitad de las causas, obviando las causas genéticas dada la imposibilidad de valorar el riesgo cardiovascular de origen “genético”.
Por esta misma causa, todas las intervenciones terapéuticas y preventivas siempre han ido dirigidas a prevenir y controlar todos estos factores de riesgo clásicos.
La identificación de variantes genéticas y genes asociados directamente a la patología cardiovascular ha sido un hecho que hasta ahora ha implicado muchas dificultades técnicas, por lo que el componente genético no estaba representado en la información que el médico maneja para establecer un pronostico y una prevención individual para cada uno de los pacientes.
Las nuevas herramientas de análisis genético , como este chip, que integra hasta 11 polimorfismos asociados a la aparición de cardiopatia isquémica, pueden representar un punto de inflexión en este sentido.
Es posible que a partir de ahora la información genética cardiovascular aporte muchos datos útiles de cara a la prevención, pronostico y en el manejo terapéutico de estos pacientes, permitiendo reclasificar a muchos pacientes que en la actualidad permanecen en un grupo de riesgo cardiovascular intermedio.
Disponer de información genética relacionada con el riesgo cardiovascular individual será clave para informar al médico y al paciente sobre las medidas preventivas adecuadas en cada caso.
Bibliografia:
Reunión científica. 9 de junio de 2009. Parque de Investigación Biomédica de Barcelona. Aportaciones de la genética en la determinación del riesgo cardiovascular. Cardio in Code.Fuente: Jano nº 1745. www.jano.es
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