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Alcohol y esquizofrenia

Imagen de enric b.

Los pacientes con trastorno esquizofrénico, al igual que las personas sanas, viven en un país como es España, que tiene una larga historia de cultura del vino. Este país está considerado como el séptimo país del mundo en consumo de alcohol por habitante (unos 10,5 litros de alcohol por habitante y año). Parece ser que esta cifra va disminuyendo, gracias a la legislación y a las campañas contra el consumo de bebidas alcohólicas, en particular si se conducen vehículos.


Las estadísticas de consumo, cuando se trata de alcohol, se refieren siempre a los gramos de alcohol que se ingieren en las diferentes bebidas. Por ejemplo, 200 cc de cerveza o 100 cc de vino contienen 9,6 g de alcohol; 50 cc de licor, como el coñac o el whisky, contienen aproximadamente 16 g de alcohol. Siempre se recomienda beber con moderación y como máximo un vaso de vino en las comidas o una cerveza en una reunión social. Sin embargo, las encuestas realizadas en pacientes con trastorno esquizofrénico indican que entre un 30% y un 40% abusa de bebidas alcohólicas. Normalmente no se embriagan, y suele tratarse de un consumo irregular que no llega a la pérdida del control.

Algunas de las razones que se esgrimen para beber son las mismas, tanto en personas sanas como en pacientes con trastorno esquizofrénico. Según una encuesta de respuesta múltiple, entre otras causas, el 71% de las personas lo hacen "porque me gusta", un 21% para olvidar problemas personales y familiares, un 7% por aburrimiento y un 4% "para hacer lo mismo que mis amigos".

Para los pacientes con trastorno esquizofrénico, otra razón para beber es que eso les facilita el contacto social, que para ellos suele ser un problema. También algunos utilizan la bebida como automedicación para disminuir los síntomas de ansiedad.

Sin embargo, hay factores negativos importantes a tener en cuenta. Uno es su incompatibilidad con la mayoría de psicofármacos. La metabolización, tanto de los fármacos como del alcohol, se realiza fundamentalmente en el hígado. Se crea así una competencia entre ambas sustancias, lo cual retarda sus respectivos procesos. Este fenómeno puede provocar o incrementar los efectos secundarios del fármaco y al mismo tiempo potenciar los efectos tóxicos del alcohol. Otros factores negativos pueden ser que se favorezca el desencadenamiento de episodios de violencia, una relación conflictiva con los familiares y un índice más elevado de recaídas de la enfermedad.

La patología dual, es decir, padecer una enfermedad mental (como por ejemplo esquizofrenia) y una toxicomanía (como puede ser el alcoholismo) es una complicación más de un trastorno que, ya de por sí, es una enfermedad suficientemente conflictiva.



Bibliografia:

Fuentes: Fuller-Torrey, E. Superar la esquizofrenia. Ed. española por SENY, 2002.
         Motivos para consumir bebidas alcohólicas. Encuesta ESTUDIES, 2004. DGPNSD.
Imagen:  Google-Imágenes (Internet).




Autor: Enric Buisán
Fecha: 18/09/2008
Fecha Últ.Modificación: 19/10/2011

Comentarios

Imagen de paco42
Enviado por paco42 en

He creído conveniente recuperar este tema, para que deis vuestra opinión. La mía es que es una temeridad, el medicarse y beber alcohol.Hay cosas que son mas serias de lo que parece.Saludos

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Enviado por Neo en

Tomar alcohol mientras te medicas, sea cual sea la medicación que tomes, es ya una temeridad. Pero si además, la medicación que tomas es para disminuir los síntomas de una enfermedad como es la esquizofrenia que es crónica, ya es una desgracia. Sin embargo, hay que aclarar que nadie obliga a un esquizofrénico a beber, sino que es el quien decide por si mismo hacer tal cosa.

 

Desde mi punto de vista, la única manera de evitar que un paciente beba alcohol es que sea muy consciente de la enfermedad que tiene y, ya a partir de ahí, convencerle (ayuda psicológica, familiares y amigos) de que no debe beber alcohol. Hay que decirles, de manera que lo entiendan, que al igual que alguien con EPOC (a quien se le prohíbe fumar) o pacientes con hígado graso (se les prohibe beber alcohol); todo aquel con una enfermedad se le debe limitar en el consumo de ciertas cosas, y romper ahí con el hábito.

Hay que convencerles de que SÍ se puede hacer amigos sin beber, de que los problemas personales y familiares no se solucionan bebiendo, y de que no todo el mundo puede hacer lo que le guste o plazca. Respecto a éste último punto, el enfermo puede plantearte que bebiendo no hace daño a nadie... ahí es cuando hay que re-enfocarle la situación y el punto de vista.

Un saludo, Paco