Resultados esperanzadores en el ensayo de la vacuna contra la hipertensión
Hoy día, el tratamiento de la hipertensión implica seguir al pie de la letra todas las indicaciones del médico, sobre todo las que se refieren a la toma de la medicación. Aun así, se calcula que entre un 10% y un 25% de los pacientes hipertensos de nuestro país no sigue estas indicaciones de forma correcta.
En la reciente edición de la reunió anual de la Asociación Americana del Corazón, que ha tenido lugar en Orlando (EE.UU), se ha presentado una investigación que podría hacer que este grave problema desapareciera. El estudio, elaborado por investigadores del Hospital Universitario del Cantón de Vaud (Suiza), se vertebra sobre una nueva vacuna que puede provocar una respuesta inmunológica ante la hormona vasoconstrictora responsable de la subida de la tensión arterial, l’angiotensina II. Esta vacuna contiene unes partículas en forma de virus no infeccioso que reaccionen ante la angiotensina II y provocan una alteración en nuestro sistema inmunitario.
El ensayo clínico se realizó en 72 pacientes con hipertensión leve o moderada a los que se les inyectó la vacuna en dosis de 100 miligramos, 300 miligramos o placebo (sustancia sin actividad terapéutica). Les punciones se repitieron al cabo de cuatro semanas y, de nuevo a los cuatro meses. Los resultados del estudio, aún preliminares, demuestran cómo la administración de la vacuna inyectada reduce de forma significativa la presión sistólica y diastólica: 5,6 miligramos de mercurio y 2,8, respectivamente. En cuanto a la seguridad, los resultados también son esperanzadores: la vacuna es segura y se tolera bien.
Aunque hoy día existen tratamientos en forma de pastillas que actúan sobre este agente hipertensor, los fármacos no proporcionan protección durante 24 horas y tienen efectos adversos, como la subida de enzimas relacionadas con la insuficiencia renal. La nueva vacuna, en cambio, podría tener un efecto prolongado durante unos cuatro meses y, por tanto, se podrían prever tratamientos óptimos con pautas de administración de punciones de entre dos y cuatro veces al año únicamente. Además, la vacuna tampoco afectaría a la producción de estas enzimas de efectos negativos sobre el riñón.
De cara al futuro, los autores del estudio se plantean otro ensayo clínico con 60 pacientes para optimizar la formulación y las pautas de tratamiento con la vacuna. Así, pues, se espera que mejore la respuesta inmunológica del organismo, y se deberá observar si ello se asocia a una reducción mayor de la presión arterial.