Consejos generales para las personas con problemas respiratorios que viajen en avión (Parte 1)
Las personas, cada vez más utilizamos el avión como medio de transporte. En los aeropuertos gestionados por Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), en el 2005, embarcaron alrededor de 179 millones de pasajeros y esta cifra va en aumento.
Los avances alcanzados en el control y tratamiento de muchos trastornos respiratorios crónicos han favorecido un cambio en el estilo de vida de las personas que los padecen lo que conlleva un aumento de las actividades de ocio o profesionales.
Los cambios leves en el interior de un avión pueden pasar desapercibidos para las personas sanas pero pueden afectar de forma importante en los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas como la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) moderada o grave, asma persistente grave, fibrosis quística, tuberculosis pulmonar, personas que tienen riesgo de padecer una enfermedad tromboembólica venosa, más conocida como “síndrome de la clase turista”, y los que necesitan un soporte ventilatorio según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Las personas que padecen enfermedades respiratorias crónicas y precisan de oxigenoterapia u otras terapias ventilatorias, tienen problemas para poder subir al avión por parte de las compañías aéreas. Existe un problema local derivado de la diferente legislación al respecto y de la gran disparidad de criterios, recursos y actitud de las diferentes compañías aéreas.SEPAR ha creado recientemente una normativa a tener en cuenta sobre los viajes en avión y los problemas respiratorios.
1. ¿Qué efectos provoca viajar en avión?
Efectos fisiológicos
Estar a 8.000 pies de altitud equivale a respirar oxígeno al 15,1% a nivel del mar. Esto implica una caída de la concentración de oxígeno. En sujetos sanos, en general no produce síntomas. Sin embargo, en personas con enfermedades respiratorias crónicas y cierto grado de hipoxemia basal (baja cantidad de oxígeno respirando aire ambiente), la disminución de la concentración de oxígeno sí puede causar problemas.
Expansión de gases atrapados
A medida que ascendemos, la presión barométrica disminuye y los gases corporales atrapados en el interior se expanden. Esto puede provocar en sujetos sanos algunas molestias en el oído, en los senos paranasales, etc. En pacientes con enfermedades respiratorias e incluso en sujetos jóvenes aparentemente normales, con pequeñas bullas apicales, puede causar problemas más graves.
Humedad de la cabina
Dentro del avión, es menor. Puede causar sequedad, molestias oculares y nasales que se acentúan en los pacientes con problemas respiratorios.
Limitación de movimientos
Estar mucho tiempo sentado hace que se acumule sangre en las piernas, lo que puede originar hinchazón, tirantez y puede favorecer el desarrollo de trombosis venosa profunda.
Aspectos psicológicos
A algunas personas puede causarles ansiedad
2. Padezco una enfermedad respiratoria crónica y quiero viajar en avión. ¿qué debo hacer?
A) Si usted presenta una de las siguientes enfermedades, acuda a su neumólogo antes de planificar el viaje. Usted precisa una visita médica de evaluación
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) moderada-grave;
- Asma persistente grave;
- Enfermedad restrictiva grave (incluidos trastornos de la caja torácica y de los músculos respiratorios);
- Fibrosis quística;
- Historia de intolerancia a viajes en avión por síntomas respiratorios (disnea, dolor torácico, confusión o síncope);
- Otras enfermedades no respiratorias (enfermedad cerebrovascular, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca);
- Tuberculosis pulmonar;
- Neumotórax reciente;
- Riesgo de enfermedad tromboembólica venosa o episodio previo;
- Utilización previa de oxigenoterapia o soporte ventilatorio.
A nivel general se recomienda que las personas que padecen alguna de las siguientes enfermedades no debieran viajar en avión.
Absolutas
- Insuficiencia respiratoria aguda;
- Tuberculosis bacilífera;
- Pasajeros procedentes de áreas con transmisión local del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) con síntomas respiratorios;
- Contactos de casos probables o confirmados de SARS con exposición hace menos de diez días;
- Neumotórax no drenado;
- Cirugía torácica mayor en las dos semanas previas;
- Contusión pulmonar;
- Enfisema subcutáneo o mediastínico;
Relativas
- Resolución de un neumotórax espontáneo hace menos de seis semanas;
- Cirugía torácica mayor en las seis semanas previas;
- Buceo en las 24 horas previas.
Una vez realizada la visita y las pruebas complementarias necesarias, su médico le informará de la conveniencia o no de viajar en avión y de los trámites que debe realizar.
B) Estar informado sobre las recomendaciones
Para España: el paciente debe atenerse a la normativa que marca Aena y la de su compañía aérea particular
Para Europa:
- La British Lung Foundation enumera las diferentes normativas para cada aerolínea.
- Breathin’ Easy, un foro en Internet dedicado a los pacientes que viajan con oxígeno.
C. Recomendaciones generales para las personas que padecen enfermedades respiratorias y viajan en avión
Solicitar un informe de la situación clínica del paciente en el que figure la última valoración funcional y el tratamiento. Imprescindible si la estancia es de varias semanas y el destino no cuenta con los recursos sanitarios habituales.
Evitar el exceso de alcohol antes y durante el vuelo, especialmente en los casos de síndrome de apneas-hipo-apneas y riesgo de enfermedad tromboembólica venosa.
Mantener la movilidad durante los vuelos de larga duración, salvo si requieren oxígeno. Si precisa oxígeno, tratar de utilizarlo durante los desplazamientos por el avión en vuelo (con una alargadera que lo permita).
Realizar medidas profilácticas ante el riesgo de enfermedad tromboembólica.
Llevar la medicación, y especialmente los inhaladores de rescate, en el equipaje de mano. Si factura medicación, asegurarse de que no quede afectada por las condiciones extremas del compartimiento de carga.
Si necesita CPAP* para un vuelo de larga duración, llevar una batería seca, que deberá apagar antes de aterrizar.Los pacientes que precisen un ventilador deben tolerar desconexiones transitorias, durante el despegue y el aterrizaje.La necesidad de oxígeno o cualquier otro tipo de asistencia médica debe ser comunicada al realizar la reserva, 48 h antes del vuelo.Si es preciso, se debe gestionar con el servicio médico de la compañía la asistencia necesaria para el traslado del enfermo dentro del aeropuerto.
*CPAP: presión positiva en la vía respiratoria.
Información disponible en PDF:
Bibliografía
Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA).
Aeropuertos. Estadísticas. (Acceso 17 febrero 2006) Disponible en:
http://www.aena.es. aircraft flights. South Med J. 1.
NORMATIVA
SEPAR. Patología respiratoria y vuelos en avión. Francisco García Ríoa
(coordinador), Luis Borderías Claub, Ciro Casanova Macarioc, Bartolomé
R. Cellid, Joan Escarrabill Sanglas, Nicolás González Mangadof, Josep
Roca Torrent y Fernando Uresandi Romero. 165.369. Arch Bronconeumol.
2007; 43(2): 101-25 .
Consejos generales para las personas con problemas respiratorios que viajen en avión